Rubén Darío


  • Si pequeña es la patria, uno grande la sueña.
  • Y cuando la montaña de la vida nos sea dura y larga y alta y llena de abismos, amar la inmensidad que es de amor encendida ¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
  • Y en este titubeo de aliento y agonía, cargo lleno de penas lo que apenas soporto. ¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?.
  • Entre sus cejas vivas vi brillar una estrella. El cielo estaba azul, y yo estaba desnudo.
  • Un buen libro es el mejor de los amigos, lo mismo hoy que siempre.
  • Eres un universo de universos y tu alma una fuente de canciones.
  • Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.
  • Pero tu carne es pan, tu sangre es vino.
  • ¡Dejad al huracán mover mi corazón!
  • Aborreced las bocas que predicen desgracias eternas.
  • El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.
  • Sin la mujer, la vida es pura prosa.
  • No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura.
  • Pues si te empeñas en soñar te empeñas en aventar la llama de tu vida.
  • Juventud, divino tesoro,
    ¡ya te vas para no volver!
    Cuando quiero llorar, no lloro...
    y a veces lloro sin querer.

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¡TODA HERMOSA ERES MARÍA!